Cuéntame… la ballena
Desde nuestra infancia, las ballenas son animales que nos hacen soñar, las tenemos presentes en las aventuras más fantásticas. Por ejemplo, de todas las historias de Pinocho, una de las emocionantes es la del rescate de su padre, Geppetto, prisionero en el vientre de una enorme ballena… Curiosamente, poca gente sabe que en la versión original del cuento, la que escribió el italiano Carlo Collodi en 1883, era un tiburón gigante quien se lo había tragado. Es en la versión de dibujos animados de Walt Disney, la que hizo internacionalmente famosos a Pinocho, Geppetto, Pepito Grillo... donde el “monstruo” resulta ser un cachalote de enormes dientes. La escena de la película es tan emocionante, de una acción tan vívida, que hay quien la considera una de las mejores de la historia del cine.
Pero si hay una historia en la que la ballena es el principal protagonista, ésa es, sin duda, Moby Dick, la novela del escritor estadounidense Herman Melville, publicada por primera vez en 1851. Trata de la persecución obsesiva del capitán Ahab contra una gran ballena blanca. Melville había navegado en varios balleneros, y eso se nota en el relato, ya que describe con detalle la caza de la ballena durante el siglo XIX y el modo de vida a bordo de un navío.

La prohibición de la caza de la ballena en 1986 coincide con una nueva forma de entender las relaciones entre seres humanos y ballenas, en la que impera la necesidad de respetar tanto la vida como el lugar donde vive uno de los seres vivos más extraordinarios del planeta Tierra. Cuando navegantes en solitario, nadadores de fondo o incluso niños se encuentran con ballenas, se crean nuevas historias en las que se mezclan realidad y fantasías; en todo caso, son siempre historias que nos hablan de armonía con la naturaleza, de amor y de libertad… Parece que nos hemos concienciado de la importancia de la conservación de las ballenas, tanto por ellas mismas como por el bien de la propia especie humana.